Escena II
BIBLIOTECA (2º NIVEL)
(Es el jueves de la siguiente semana por la tarde. Alma se encuentra
en una mesa haciendo su tarea de Biología. Parece muy agobiada
mientras toma notas de un libro y tacha algunas partes).
ALMA.- (Claramente desesperada) ¡Esto es imposible! ¡Nunca voy a
terminar!
(Erika aparece subiendo las escaleras desde el piso inferior. Mira
cada una de las mesas, y al localizar a Alma se dirige hacia ella).
ERIKA.- (Tomando asiento) ¿Y Gerardo?
ALMA.- Arriba, buscando otro libro.
ERIKA.- (Con sorpresa) ¿Otro?
ALMA.- (Mientras tacha otra frase) Sí, creo que quiere leerse la
biblioteca entera antes de que termine el año. Algo raro en él.
ERIKA.- ¡Muy raro!
(Erika saca sus cosas y se pone a hacer el mismo trabajo que Alma.
Después de un buen rato aparece Gerardo bajando las escaleras.
Parece molesto, aun más que Alma. Se sienta en una silla libre junto
a Alma).
GERARDO.- (Sin dirigirse a nadie en especial) Bueno, ¡ya está!
ERIKA.- ¿Ya está qué?
GERARDO.- Ya revisé todos los libros sobre Adivinación de la
biblioteca, y ninguno contiene una profecía que encaje con lo que ha
pasado. Es más, sobre la EMP no hay ninguna profecía.
ALMA.- (Confundida) ¿Profecía? ¿De qué hablas?
GERARDO.- ¿Cómo? ¿No te ha contado Eri?
ALMA.- ¿Contarme qué?
GERARDO.- (Dirigiéndose a Erika) ¿No le has contado?
ERIKA.- No. ¿Para qué? Si querías que lo supiera se lo hubieras
dicho tú.
GERARDO.- No se lo he podido contar porque he estado ocupado
buscando. Contaba con que tú se lo dijeras.
ALMA.- ¿Decirme qué?
ERIKA.- Algo sin importancia.
GERARDO.- Es de mucha importancia. (Dirigiéndose hacia Alma) Lo que
pasa es que oímos al director y a la profesora Esperanza de
Biología, discutir por una profecía que habla sobre Edward.
ERIKA.- No estamos seguros de que hable sobre él. Además, las
profecías no son más que mentiras. Nadie puede saber lo que pasará,
excepto Dios.
GERARDO.- (Con terquedad) Las profecías son reales. Dios mismo les
da el poder a algunos.
ERIKA.- Puede ser. Pero en ese caso, ¿qué te hace pensar que
alguien formuló una profecía sobre Eduardo?
GERARDO.- (Empezando a enojarse) ¿Qué no oíste a Esperanza? ¡Tú
misma lo dijiste! Esperanza parecía asustada de Edward.
ERIKA.- Sí, pero ya escuchaste al director.
ALMA.- (Interrumpiendo) Tengo una duda.
GERARDO.- (Agresivamente) ¿Cuál?
ALMA.- (Hacia Gerardo) Tranquilo. La pregunta es para ti. ¿Desde
cuándo lo llamas Edward?
(Momento de silencio).
GERARDO.- (Con la furia disipada) ¿Edward? ¿Le dije Edward?
ALMA.- Aja.
GERARDO.- No lo sé, me lo habrá pegado Lucy.
ERIKA.- Mejor hay que terminar lo de Biología.
(Ambas chicas vuelven a su trabajo, pero Gerardo se queda pensativo).
ALMA.- ¿Qué te pasa?
GERARDO.- Estoy pensando en el acervo nuevo.
ERIKA.- ¿Cuál?
GERARDO.- El que tienen allá abajo. ¡Ya saben! El que apenas están
clasificando.
ALMA.- ¿Ese qué?
GERARDO.- Tal vez en alguno de esos libros encuentre la profecía.
ERIKA.- Olvídalo Gerardo. Sabes muy bien que ese material está
prohibido. Mejor ponte a hacer lo de Biología.
GERARDO.- (Tomando sus cosas y con una sonrisa algo forzada) Mejor me
voy a la cama.
ERIKA.- (Sorprendida) ¿Ya acabaste la tarea?
GERARDO.- No, ni siquiera la empecé.
ERIKA.- ¡Gerardo!
GERARDO.- Ya te dije que estuve haciendo cosas más importantes.
ERIKA.- ¿Buscar una profecía? ¿A eso le llamas importante?
GERARDO.- È così!
ERIKA.- (Tratando de conservar la calma) ¿Te has puesto a pensar que
tal vez Esperanza inventó eso?
GERARDO.- ¿A qué te refieres?
ERIKA.- A que a ella le hubiera gustado suplir a la Maestra en
Ciencias, y solo busca un pretexto para que corran a Eduardo.
GERARDO.- (Claramente molesto) No es ningún invento, y te lo voy a
demostrar. (Se da la vuelta y se va).
ERIKA.- (Al aire) Solo va a perder el tiempo.