1 de diciembre de 2011

El tótem, el centro de poder Act 2 - I

Hola a todos. Espero estén listos para la época decembrina. Yo aquí finalmente les presento el nuevo acto de Escuela Mágica Preparatoria. Es nuevo acto porque los personajes principales ya están presentados, y es tiempo de que la historia se ponga un poco más interesante. Quienes hayan leído Albus Potter y el Espejo Maldito sabrán de lo que les estoy hablando. Mientras tanto, disfruten.



ACTO II
Escena I
PASILLO DE LA ESCUELA.
(Gerardo y Erika se encuentran en él. Es viernes por la tarde, por lo que no hay mucha gente en la escuela, y la que hay se encuentra en su dormitorio).
ERIKA.- ¡Qué bueno que por fin es viernes!
GERARDO.- Sí, es bueno.
ERIKA.- (Con cautela) ¿Sigues enojado?
GERARDO.- (Encogiéndose de hombros) No lo sé.
ERIKA.- (Con las manos en la cintura) ¿Cómo que no sabes?
GERARDO.- Es que hasta cierto punto me resulta indiferente. Después de todo solo es un profesor suplente, y después de Arturo y Emmanuel fuimos los que mejor trabajo presentamos. Aunque eso de ponernos un tres…
ERIKA.- Bueno, pero como tú dices: fuimos de los mejores. La mayoría sacó cero o uno, excepto Arturo y Emmanuel que sacaron cinco.
GERARDO.- (Imitando) “Espero que este grupo demuestre mejor desempeño. No sé como es que todos los profesores hablan maravillas de ustedes si no pueden hacer una tarea decente”.
ERIKA.- Bueno, pudo haber estado peor.
GERARDO.- Si tú lo dices… (Cambiando de tema) Por cierto ¿por qué no fuiste a tu casa este fin de semana?
ERIKA.- Mis padres iban a salir este fin de semana de la ciudad, y yo preferí quedarme.
GERARDO.- Yo hubiera preferido salir de la ciudad que quedarme en la escuela.
ERIKA.- ¿Y por qué no fuiste a casa?
GERARDO.- (Sorprendido) ¿Cómo esperabas que fuera a…? ¡Ah, es cierto! Tú no estabas a la hora del desayuno.
ERIKA.- ¿Qué pasó en el desayuno?
GERARDO.- Recibí un vociferador.
ERIKA.- (Atónita) ¿Un vociferador?
GERARDO.- È così. Así es. De mis padres. Me dieron a entender que no quieren verme hasta que mejore mis notas, o al menos eso fue lo que le entendí a mi padre.
ERIKA.- ¡No puedo creerlo!
GERARDO.- Yo tampoco, pero en fin.
ERIKA.- (Señalando el extremo del pasillo) ¿Quiénes son?
GERARDO.- No lo sé, pero… (Ve su reloj). Demons!
ERIKA.- ¿Qué pasa?
GERARDO.- Son las siete y cuarto.
ERIKA.- ¿Y…?
GERARDO.- Hace quince minutos inició la cena.
ERIKA.- (Alarmada) ¡Es cierto! Ningún alumno puede estar en los pisos superiores a las horas de comida a menos de que esté acompañado por un profesor.
GERARDO.- ¡Exacto! Lo cual quiere decir que esos dos son profesores, conserjes o prefectos.
ERIKA.- (Desesperada) ¿Qué hacemos?
GERARDO.- No lo sé… Espera, tengo la solución.
ERIKA.- ¿Cuál?
GERARDO.- Dame la mano.
(Ambos se toman de la mano y Gerardo saca su varita).
GERARDO.- (Agitando la varita) Invisibilis.
(Ambos desaparecen por completo, y justo en ese momento entran en escena dos personas por el lado izquierdo. Una de ellas es el director de la escuela, y la otra es Esperanza, una maestra de Biología que no es del agrado de muchos. Ambos se detienen exactamente enfrente de donde se encuentran Erika y Gerardo).
DIRECTOR.- (Volteándose hacia Esperanza) Ya te lo dije, no creo que tus sospechas tengan fundamento.
ESPERANZA.- (Indignada) ¡Claro que tienen fundamentos! La profecía dice claramente que…
DIRECTOR.- Sabes que no creo en profecías Esperanza…
ESPERANZA.- Entonces, ¿cómo explica lo que pasó? ¿Cómo explica que Patricia enfermara de pronto y que súbitamente hayamos encontrado un reemplazo?
DIRECTOR.- Lo llamo suerte, y muy buena. No sé que hubiéramos hecho si no encontráramos a Eduardo.
ESPERANZA.- La profecía dice…
DIRECTOR.- (Sin perder el tono educado) ¡Ya basta Esperanza! Quiero llegar a la cena pronto, antes de que se enfríe todo.
(Ambos salen por el lado derecho. El pasillo queda aparentemente vacío).
GERARDO.- ¿Se refería a la Maestra en Ciencias?
ERIKA.- Creo que sí. Su suplente se llama Eduardo, ¿no?
GERARDO.- Sí. ¿De qué profecía estarían hablando?
ERIKA.- No lo sé. No conozco ninguna.
GERARDO.- Yo tampoco. O por lo menos ninguna que se amolde a las circunstancias de las que hablaban.
ERIKA.- Pues la profesora Esperanza parecía asustada.
GERARDO.- ¡Asustada por un suplente! ¿Por qué será?
ERIKA.- No lo sé. Lo único que sé en este momento es que me gustaría volver a ser visible.
GERARDO.- ¿Visible? ¿De qué hablas?
ERIKA.- (Gritando) ¿CÓMO QUE DE QUÉ HABLO?
GERARDO.- ¡Oh, sí! Por supuesto. Visibilis.
(Ambos vuelven a aparecer, solo que en blanco y negro).
ERIKA.- ¿Qué se supone que significa esto Gerardo?
GERARDO.- Bueno, ¿qué no es obvio?
ERIKA.- (Enojada) No, no lo es.
GERARDO.- ¡Pero si es tan sencillo!
ERIKA.- Entonces explícamelo.
GERARDO.- Pues esto quiere decir que tenemos que ir a la biblioteca a buscar un libro en el que haya un hechizo que nos permita recuperar nuestro color.

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