15 de noviembre de 2011

El tótem, el centro de poder Act 1 - VII

Aquí estamos una vez más, publicando un pedazo de esta historia que espero les esté gustando. Esta es la última escena del primer acto (después de tanto tiempo), así que a partir del próximo mes podremos ver un poco más de acción en esta historia. Mientras tanto, disfruten ;D


Escena VII
JARDINES

(Erika, Alma y Gerardo entran y se instalan en la bardita de la última vez. Gerardo lleva su hoja en la mano).
ERIKA.- ¡Nunca me hubiera imaginado eso de un profesor!
ALMA.- (A punto de llorar) Lo peor del caso es que está guapo.
GERARDO.- (Interviniendo en la conversación) Yo no diría eso.
ALMA.- ¿Cómo que no?
GERARDO.- Bueno, es que a mí no me parece guapo, aunque ya saben que tengo gustos muy extraños. (En ese momento pasa un chico de ojos rasgados, y Gerardo baja la cabeza). Hablando de mis gustos extraños…
ALMA.- Aún así sigo pensando que es un desperdicio.
ERIKA.- (Revisando su cuaderno) Yo opino que lo único malo es que nos dejo mucha tarea.
GERARDO.- (Asomándose al cuaderno de Erika) Véanlo por el lado positivo; al menos vamos a saber para que sirve el Rizopus Planctarium III.
ALMA.- ¿Y se supone que es un animal, o una planta?
GERARDO.- Esa es una buena pregunta. Habrá que empezar por ahí.
ERIKA.- (Dirigiéndose a Gerardo) ¿Y qué se supone que estabas haciendo en clase?
GERARDO.- Un crucigrama.
ALMA.- ¿Y qué tiene que ver vida con pena?
GERARDO.- ¡Otra buena pregunta!
ALMA.- ¿Vamos a la biblioteca a investigar de una vez lo de Biología?
ERIKA.- ¡Ay, luego!
ALMA.- Luego yo no voy a tener ganas.
ERIKA.- Ay, ¿pero ahorita? ¿No puede ser al rato?
ALMA.- Luego así decimos y tenemos que andar yendo la noche anterior a investigar.
ERIKA.- Te prometo que ahora no pasará eso.
ALMA.- Eso espero.
GERARDO.- Y si pasa por lo menos no romperemos la costumbre.
ALMA.- Ni lo digas.
GERARDO.- O sea, sí pero ¿cómo? (Se ríe). Bueno, cambiando de tema, se me olvidó decirles que encontré el hechizo para evitar el asco.
ERIKA.- ¿En serio?
GERARDO.- Sí, era… (Se queda pensando).
ALMA.- ¿Era qué?
GERARDO.- No recuerdo si ineschara o exeschara.
ERIKA.- ¿Y cómo lo sabes?
GERARDO.- Lo probé en mí mismo a la hora de comer arroz con leche, y mira que logré comer más de un litro.
ERIKA.- ¿CÓMO QUE LO PROBASTE EN TI?
GERARDO.- Este… bueno, es… solo…
ALMA.- ¿Inventaste el hechizo?
GERARDO.- Pues sí.
ERIKA.- ¡Ay Gerardo!
ALMA.- No lo regañes. Por lo menos ahora sabemos como calmar a Carolina y a Julieta.
GERARDO.- El problema es que ya no recuerdo como era exactamente.
ALMA.- Pues vuelve a probar.
ERIKA.- No. Ni se te ocurra hacerlo.
ALMA.- ¿Por qué no?
ERIKA.- Porque puede salir muy mal.
ALMA.- Pero si no lo intentamos nunca sabremos que pasa.
GERARDO.- Erika tiene razón. Puede ser muy peligroso.
(Los tres se quedan callados durante un momento).
ALMA.- Erika.
ERIKA.- ¿Qué?
ALMA.- Me caes mal.

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