15 de abril de 2012

El tótem, el centro de poder Act 3 - IV

Finalmente hemos llegado al final de esta historia, al menos por ahora :P Espero hayan disfrutado leyendo El tótem, el centro de poder; a través de todas sus escenas. Ahora saben de donde surgió mi idea original para el Albus Potter y el Espejo Maldito (http://www.fanfiction.net/s/4491511/1/Albus_Potter_y_El_bEspejo_b_bMaldito_b), y los invito a leer Guardianes Estelares Guardian V (http://guardianes-estelares.blogspot.mx/) o algunos cuentos en http://www.fictionpress.com/u/668052/Seamisai


Y ya saben, no olviden seguirme en FB (https://www.facebook.com/CMSeamisai) o en twitter (https://twitter.com/#!/GerardoSeamisai). Así estarán enterados de cualquier cosa nueva que suba, además de otras que de repente se me ocurren ;D



Escena IV
ENFERMERÍA
(Domingo por la tarde. En el extremo derecho se encuentra la entrada de la enfermería. Alma está en la cama más cercana a la puerta, escribiendo en un cuaderno; Celada se encuentra en la cama del fondo, profundamente dormida. Se abre la puerta y entran Gerardo y Erika).
GERARDO.- ¡Sorpresa!
ERIKA.- Venimos a verte.
ALMA.- (Sonriendo) ¡Qué bien! Ya me estaba aburriendo.
GERARDO.- A ti no; venimos a ver a la maestra.
ALMA.- (Con cara de sorpresa) ¡Ah!
ERIKA.- (Dándole un ligero golpe a Gerardo) ¡No seas payaso! No le hagas caso Alma, creo que lo del viernes le afectó la cabeza.
GERARDO.- ¿Qué pasó el viernes? ¡Ah, sí! La cena.
ERIKA.- (Dándole otro manotazo) Te dije que no anduvieras de payaso.
ALMA.- ¡Ay! Ya quisiera estar como ustedes.
ERIKA.- ¿De qué hablas?
ALMA.- Que quisiera irme de aquí. ¿Por qué tenía que pegarme Celada con esa maldición?
GERARDO.- (Sonriendo) Porque te atravesaste, y gracias por eso. Pero la verdad yo no sé de que te quejas, la enfermera dice que te tienes que quedar aquí toda la semana, por lo que no tendrás que ir a clases.
ALMA.- Sí, pero sigue siendo injusto. ¿Por qué Eduardo salió ayer si también lo golpearon a él?
GERARDO.- Porque el usó el encantamiento Scutum, que es mucho más poderoso que el Protego. Además, Eduardo es mayor y más resistente.
ERIKA.- Por cierto, ¿cómo está Celada?
ALMA.- Solo cansada. No recuerda nada de lo que pasó.
ERIKA.- ¿Nada? Bueno, creo que es mejor para ella. Eso reduce el número de personas que conocen la aventura a cinco.
ALMA.- ¿Cinco?
GERARDO.- Sí, Eduardo, Erika, tú, yo y el director. Eduardo se lo contó, y él nos prohibió contarle a alguien más lo que pasó. Así que será un secreto total. No lo puede saber nadie más.
ALMA.- ¿Nadie?
GERARDO.- Nadie.
EDUARDO.- (Asomando la cabeza por la puerta) ¿Se puede?
ERIKA.- Claro.
EDUARDO.- ¿Cómo están?
ERIKA.- Bien.
GERARDO.- Alma no.
EDUARDO.- ¿Por qué?
GERARDO.- Porque se acaba de enterar que no le podemos contar a nadie más lo que pasó.
ALMA.- (Dirigiéndose a Eduardo) ¿Por qué no podemos decir nada?
EDUARDO.- Órdenes del director. Supongo que quiere proteger a la maestra Marta.
ALMA.- ¡Es injusto!
EDUARDO.- No lo creo. Después de todo, es para proteger a la maestra Marta. ¡Ya se me hacía extraña su actitud!
ERIKA.- ¿Extraña?
EDUARDO.- Sí, todavía la recuerdo de cuando yo estudiaba aquí. Era mi maestra favorita.
ERIKA.- (Incrédula) ¿Su maestra favorita?
EDUARDO.- Sí, y es por eso que en cuanto llegué me dí cuenta de que había cambiado, aunque no me imaginaba lo del nibelungo.
GERARDO.- ¿Quieres decir que normalmente no se la pasaba hablando sobre su vida en clase ni les dejaba adelantar tema?
EDUARDO.- ¡Oh, no! Eso siempre lo ha hecho.
GERARDO.- (Bajando la mirada) Me lo temía.
EDUARDO.- Pero era una gran persona. Estoy seguro de que aún lo es.
ALMA.- Si usted lo dice…
EDUARDO.- Por cierto, les tengo una noticia.
ERIKA.- ¿Cuál?
EDUARDO.- No sé si sabrán que la maestra Patricia pensaba tomarse el siguiente año como sabático.
ERIKA.- (Sorprendida) No, no lo sabíamos.
ALMA.- ¿Y eso qué?
EDUARDO.- Bueno, decidió aprovechar y entonces también se va a tomar lo que resta del año. Lo cual quiere decir que me quedaré lo que queda del año y también el próximo.
GERARDO.- ¡Genial!
EDUARDO.- Bueno, ahora que les he dado la noticia, tengo otros asuntos pendientes. Ciao! (Sale)
ALMA.- Sabía que estaba loco, pero no me imaginaba que tanto. ¡Celada su maestra favorita! Por cierto, ¿qué pasó con el espejo?
ERIKA.- El director lo mandó a la Procuraduría Mágica. ¡Ay Gerardo! No sé que habríamos hecho sin el hechizo.
GERARDO.- Sí, y pensar que lo inventé.
ERIKA.- ¿CÓMO QUE LO INVENTASTE?
GERARDO.- (Nervioso) ¡Ooops! Miren la hora. Ya me tengo que ir a la cama. (Se da la vuelta y se va)
ERIKA.- ¡Gerardo! ¡GERARDO!

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario