¡Hola a todos! Lamento no haber podido publicar ayer como lo había prometido, pero estuve fuera de casa y sin posibilidad de comunicación :S Pero bueno, mejor no los distraigo más y los dejo con lo que sigue de nuestra historia. Además, aprovecho para decirles que estoy preparando otra historia para empezar a publicar el 22 de este mes. Va a ser una gran sorpresa :D Para mayores detalles síganme en twitter (http://twitter.com/#!/GerardoSeamisai) o en Facebook (https://www.facebook.com/CMSeamisai)
Escena
IV
AFUERA DEL LABORATORIO DE BIOLOGÍA.
(Toda la clase está esperando a que llegue la maestra, aunque
algunos alumnos se ven claramente desesperados. Alma, Erika y Gerardo se
encuentran entre toda la bola).
GERARDO.- Yo creo que ya no viene.
ERIKA.- ¿Por qué lo dices?
GERARDO.- Porque nos hizo lo mismo el lunes. (Quedándose pensativo)
Tal vez le pasó algo.
ALMA.- ¡Ay no te pases! Entonces pude haberme quedado más tiempo
dormida.
GERARDO.- No hubieras sido la única. Pero a ver, ahí viene Sebastián.
(Un chico aparece acercándose por el pasillo)
SEBASTIÁN.- (A todos) No va a haber clase.
ALUMNO 1.- ¿Por qué?
SEBASTIÁN.- (Con todos a su alrededor escuchándolo) Que la maestra
no va a venir en dos meses.
IRVIN.- Entonces no vamos a tener clase de Biología dos meses ¡Yupi!
SEBASTIÁN.- Sí vamos a tener. Me dijeron que el lunes enviarán un
suplente.
(La noticia provoca murmullos entre los alumnos. En un grupo de
chicas cerca de Erika, Alma y Gerardo; una de ellas levanta la voz. Gerardo la
voltea a ver.)
LUCY.- ¿Un suplente? (Dirigiéndose a sus amigas con una voz bastante
audible) ¡Ojala sea guapo!
GERARDO.- (Voltea a ver a sus amigas y hace un movimiento muy fresa
con la mano) ¡Osease, para nada! Lo más seguro es que esté viejo, gordo y
calvo.
ERIKA.- ¿En serio crees eso?
GERARDO.- No. (Los alumnos empiezan a dispersarse). Pero me da igual
como sea, siempre y cuando no sea como Celada.
ALMA.- ¡Ay! Pero la de biología tampoco es una perita en dulce.
GERARDO.- (Alzando las cejas). Es la maestra en ciencias, ¿sí? A la
que no le gusta presumir.
ALMA.- (Sarcásticamente) No, para nada.
GERARDO.- O sea, aquí, en la Eschcuela Ágica Peparatoria, donde she shtan drogando; no hay ningún solo
profesor al que le guste presumir, y mucho menos que aquí she shtan drogando, ¿okey?
ALMA.- Y recuerda que okey no es español. ¿Okey?
GERARDO.- ¡Okey!
ERIKA.- (Cambiando de tema) Lo bueno es que mañana ya es sábado.
ALMA.- Sí, ya desde hoy en la tarde nos podemos ir a casa. Lo malo
es que es solo hasta el domingo. ¿No nos podrían dar otras vacaciones?
GERARDO.- Hasta abril. Supongo que les tengo que desear buen viaje.
ERIKA.- (Sorprendida) ¿Qué? ¿No piensas ir a tu casa?
GERARDO.- No, gracias. Les envié una carta a mis padres contándoles
lo del examen de historia, y no quiero ver su reacción en persona.
ERIKA.- Pero ¿por qué te van a regañar?
GERARDO.- Porque a mi mamá la tengo acostumbrada a altas
calificaciones, o al menos eso dice.
ALMA.- ¿Y tu papá?
GERARDO.- (Sonriendo) Porque no sabe hacer otra cosa. (Erika y Alma
se voltean a ver extrañadas). En serio. Frente a los demás dice que está
orgulloso de mí, pero cuando estamos solos le encanta recalcarme mis errores.
ERIKA.- (Pone cara de sorpresa). ¡Mmm!
GERARDO.- Sí, es que es don perfecto. Pero en fin, no se le puede
hacer nada, así que…
ALMA.- Por cierto Eri, ¿cómo siguen las mandrágoras?
ERIKA.- Están creciendo bien rápido. ¡Hay que ir a verlas pronto! Y
también ya salieron los geranios.
GERARDO.- Sí, definitivamente estamos ansiosos por ir a ver y a
tocar las mandrágoras y los geranios colmilludos.
ERIKA.- (Ignorando lo que acaba de decir Gerardo) Solo no se les
olvide llevar sus orejeras.
GERARDO.- Sí, claro. Así nadie te escuchará gritar cuando te muerdan
los geranios.
ALMA.- Sí, pero que Caro y Julieta no se pongan de payasas otra vez.
GERARDO.- (Alzando la voz) ¡Oye, hacemos magia, no milagros!
ERIKA.- (Con cara de súplica) ¿En serio no conoces ningún hechizo
que nos ayude?
GERARDO.- No que yo recuerde.
ALMA.- Lo bueno es que nos ibas a seguir ayudando.
GERARDO.- Okey. Entonces déjenme buscar. (Saca de su mochila un gran
libro de color rojo).
ERIKA.- (Sorprendida) ¿Qué es eso?
(Gerardo les enseña la cubierta del libro en donde se puede leer el
título: “Hechizos útiles en la vida diaria).
GERARDO.- (Abriendo el libro) ¿No es genial? ¡Más de mil hechizos
que pueden ayudar en cualquier momento! (Baja la vista al libro y se pone a
leer).
ERIKA.- Y luego porque te confundes.
(Erika y Alma se ponen a hablar de otros temas mientras Gerardo
sigue leyendo, moviendo a veces la mano y abriendo la boca como si quisiera
articular alguna palabra).
ALMA.- (Después de mucho rato). Ya casi es hora. ¿Nos vamos?
ERIKA.- Pues sí. (Gerardo cierra el libro y lo guarda). ¿Encontraste
algo?
GERARDO.- Solo un hechizo para provocar asco.
ERIKA.- ¿Provocar asco es útil para la vida diaria?
GERARDO.- No lo sé. Tal vez para una anoréxica.
ALMA.- (Algo molesta). Lo último que queremos es provocarles más
asco del que ya tienen.
GERARDO.- Sí, pero tal vez con el prefijo adecuado…
ERIKA.- ¿Cómo que con el prefijo adecuado?
GERARDO.- Bueno sí. Normalmente los hechizos no son más que frases o
palabras en idiomas antiguos. Es por eso que en la carrera de creadores de
hechizos llevan la materia de lenguas muertas.
ALMA.- ¡Olvídalo! Ya tenemos suficientes problemas con los hechizos
que conoces como para que te pongas a inventar más.
GERARDO.- ¡Okey, okey! Prometo no inventar hechizos. (Para sí solo)
No en su presencia, por lo menos.
ERIKA.- Bueno, entonces ya vámonos.
(Los tres toman sus cosas y salen de escena).
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