15 de abril de 2012

El tótem, el centro de poder Act 3 - IV

Finalmente hemos llegado al final de esta historia, al menos por ahora :P Espero hayan disfrutado leyendo El tótem, el centro de poder; a través de todas sus escenas. Ahora saben de donde surgió mi idea original para el Albus Potter y el Espejo Maldito (http://www.fanfiction.net/s/4491511/1/Albus_Potter_y_El_bEspejo_b_bMaldito_b), y los invito a leer Guardianes Estelares Guardian V (http://guardianes-estelares.blogspot.mx/) o algunos cuentos en http://www.fictionpress.com/u/668052/Seamisai


Y ya saben, no olviden seguirme en FB (https://www.facebook.com/CMSeamisai) o en twitter (https://twitter.com/#!/GerardoSeamisai). Así estarán enterados de cualquier cosa nueva que suba, además de otras que de repente se me ocurren ;D



Escena IV
ENFERMERÍA
(Domingo por la tarde. En el extremo derecho se encuentra la entrada de la enfermería. Alma está en la cama más cercana a la puerta, escribiendo en un cuaderno; Celada se encuentra en la cama del fondo, profundamente dormida. Se abre la puerta y entran Gerardo y Erika).
GERARDO.- ¡Sorpresa!
ERIKA.- Venimos a verte.
ALMA.- (Sonriendo) ¡Qué bien! Ya me estaba aburriendo.
GERARDO.- A ti no; venimos a ver a la maestra.
ALMA.- (Con cara de sorpresa) ¡Ah!
ERIKA.- (Dándole un ligero golpe a Gerardo) ¡No seas payaso! No le hagas caso Alma, creo que lo del viernes le afectó la cabeza.
GERARDO.- ¿Qué pasó el viernes? ¡Ah, sí! La cena.
ERIKA.- (Dándole otro manotazo) Te dije que no anduvieras de payaso.
ALMA.- ¡Ay! Ya quisiera estar como ustedes.
ERIKA.- ¿De qué hablas?
ALMA.- Que quisiera irme de aquí. ¿Por qué tenía que pegarme Celada con esa maldición?
GERARDO.- (Sonriendo) Porque te atravesaste, y gracias por eso. Pero la verdad yo no sé de que te quejas, la enfermera dice que te tienes que quedar aquí toda la semana, por lo que no tendrás que ir a clases.
ALMA.- Sí, pero sigue siendo injusto. ¿Por qué Eduardo salió ayer si también lo golpearon a él?
GERARDO.- Porque el usó el encantamiento Scutum, que es mucho más poderoso que el Protego. Además, Eduardo es mayor y más resistente.
ERIKA.- Por cierto, ¿cómo está Celada?
ALMA.- Solo cansada. No recuerda nada de lo que pasó.
ERIKA.- ¿Nada? Bueno, creo que es mejor para ella. Eso reduce el número de personas que conocen la aventura a cinco.
ALMA.- ¿Cinco?
GERARDO.- Sí, Eduardo, Erika, tú, yo y el director. Eduardo se lo contó, y él nos prohibió contarle a alguien más lo que pasó. Así que será un secreto total. No lo puede saber nadie más.
ALMA.- ¿Nadie?
GERARDO.- Nadie.
EDUARDO.- (Asomando la cabeza por la puerta) ¿Se puede?
ERIKA.- Claro.
EDUARDO.- ¿Cómo están?
ERIKA.- Bien.
GERARDO.- Alma no.
EDUARDO.- ¿Por qué?
GERARDO.- Porque se acaba de enterar que no le podemos contar a nadie más lo que pasó.
ALMA.- (Dirigiéndose a Eduardo) ¿Por qué no podemos decir nada?
EDUARDO.- Órdenes del director. Supongo que quiere proteger a la maestra Marta.
ALMA.- ¡Es injusto!
EDUARDO.- No lo creo. Después de todo, es para proteger a la maestra Marta. ¡Ya se me hacía extraña su actitud!
ERIKA.- ¿Extraña?
EDUARDO.- Sí, todavía la recuerdo de cuando yo estudiaba aquí. Era mi maestra favorita.
ERIKA.- (Incrédula) ¿Su maestra favorita?
EDUARDO.- Sí, y es por eso que en cuanto llegué me dí cuenta de que había cambiado, aunque no me imaginaba lo del nibelungo.
GERARDO.- ¿Quieres decir que normalmente no se la pasaba hablando sobre su vida en clase ni les dejaba adelantar tema?
EDUARDO.- ¡Oh, no! Eso siempre lo ha hecho.
GERARDO.- (Bajando la mirada) Me lo temía.
EDUARDO.- Pero era una gran persona. Estoy seguro de que aún lo es.
ALMA.- Si usted lo dice…
EDUARDO.- Por cierto, les tengo una noticia.
ERIKA.- ¿Cuál?
EDUARDO.- No sé si sabrán que la maestra Patricia pensaba tomarse el siguiente año como sabático.
ERIKA.- (Sorprendida) No, no lo sabíamos.
ALMA.- ¿Y eso qué?
EDUARDO.- Bueno, decidió aprovechar y entonces también se va a tomar lo que resta del año. Lo cual quiere decir que me quedaré lo que queda del año y también el próximo.
GERARDO.- ¡Genial!
EDUARDO.- Bueno, ahora que les he dado la noticia, tengo otros asuntos pendientes. Ciao! (Sale)
ALMA.- Sabía que estaba loco, pero no me imaginaba que tanto. ¡Celada su maestra favorita! Por cierto, ¿qué pasó con el espejo?
ERIKA.- El director lo mandó a la Procuraduría Mágica. ¡Ay Gerardo! No sé que habríamos hecho sin el hechizo.
GERARDO.- Sí, y pensar que lo inventé.
ERIKA.- ¿CÓMO QUE LO INVENTASTE?
GERARDO.- (Nervioso) ¡Ooops! Miren la hora. Ya me tengo que ir a la cama. (Se da la vuelta y se va)
ERIKA.- ¡Gerardo! ¡GERARDO!

FIN

1 de abril de 2012

El tótem, el centro de poder Act 3 - III

Pido una disculpa por no haber publicado en la segunda quincena de marzo, pero entre todas mis obligaciones se me pasó totalmente. Bueno, espero no haberlos hecho esperar demasiado con esta siguiente escena, que es el clímax de la historia. Espero que les guste esto ahora que El Tótem, El Centro De Poder está a punto de terminar ;) Y ya saben, para estar enterados sobre otras de mis historias búsquenme en FB (https://www.facebook.com/CMSeamisai) o en twitter (https://twitter.com/#!/GerardoSeamisai).


Escena III
TÓTEM
(Celada se encuentra de pie frente a él. Sonríe, pero es una sonrisa fría y cruel.)
CELADA.- (Con voz jovial, aunque áspera y rasposa) ¡Al fin! Después de tanto tiempo buscando podré destruir a la energía de la EMP. La misma energía que nos impide salir del espejo será destruida esta noche. Así conquistaremos el mundo, como fue nuestro propósito desde el principio de los tiempos. (Saca su varita). Ha llegado el momento. (Levanta la varita).
ERIKA.- (Entrando por un extremo junto con Alma y Gerardo) ¡No tan rápido!
ALMA.- Expelliarmus.
(La varita de Celada sale volando hacia atrás).
CELADA.- (Totalmente enfurecida) ¿QUÉ HACEN AQUÍ?
GERARDO.- (En actitud retadora) ¿Qué acaso no es obvio?
ALMA.- Venimos a detenerte.
ERIKA.- ¡Ya sabemos que tú no eres la profesora Celada!
CELADA.- (Sorprendida) ¿Así que ya lo saben? ¡Vaya, vaya! Me lo hubiera esperado de alguien más inteligente, pero de ustedes tres es una verdadera sorpresa.
ALMA.- (Enojada) ¿Qué?
GERARDO.- (Sin alterarse) Pues es bueno, porque así no te has dado cuenta que llevamos tiempo pensando en como acabar conmigo.
CELADA.- ¿Acabar conmigo? ¡Ja! No me hagas reír, muchacho. Ustedes tres jamás podrán contra mí.
ALMA.- Por si no te has dado cuenta nosotros somos tres, y tú ya no tienes varita.
CELADA.- El número no importa. Y en cuanto a la varita… (Mueve la mano y la varita regresa a ella).
ERIKA.- (Asombrada) ¿Cómo hizo eso?
CELADA.- (Tranquilamente) Sorprendente, ¿no? Bueno, creo que tendré que acabar con ustedes antes de hacer mi trabajo. Dicen que las damas son primero, pero pienso que esa frase es algo anticuada, así que… (Señala a Gerardo con la varita)…tú serás el primero. Pugneo.
ALMA.- (Interponiéndose entre Celada y Gerardo) Protego.
(El hechizo de Celada rompe el escudo conjurado por Alma y le da de lleno en el pecho a la chica).
ERIKA.- ¡ALMA!
(Alma cae al suelo inconciente. Gerardo se arrodilla a su lado).
GERARDO.- (Zarandeándola suavemente y en voz baja) ¡Alma! ¡Vamos reacciona!
CELADA.- ¡La tonta se atravesó tratando de protegerte! Si te ayuda en algo, gracias a que realizó el encantamiento Protego no morirá. Ahora veamos si ustedes son tan buenos como para protegerse de la muerte.
ERIKA.- ¡Es una maldita!
CELADA.- ¡Por ese cumplido te atacaré a ti primero! Pu
VOZ.- Desmaius.
(Celada logra escapar del hechizo por muy poco).
CELADA.- ¡Pero qué demonios!
EDUARDO.- (Llegando junto a Gerardo) ¿Se encuentran bien?
GERARDO.- Alma recibió un hechizo.
CELADA.- (Mirando fijamente a Eduardo) ¿Qué haces aquí?
EDUARDO.- Protegiendo a estos chicos. Impulso.
(El hechizo de Eduardo empuja unos cuantos metros a Celada, y él la sigue para comenzar una pelea. Mientras tanto, Erika se acerca a donde están Alma y Gerardo).
ERIKA.- ¿Se encuentra bien?
GERARDO.- Parece que solo está inconciente, pero no sé. ¡Es más poderosa de lo que pensé!
ERIKA.- ¡Debemos detenerla lo antes posible!
GERARDO.- ¿Crees que no lo sé? Pero estoy empezando a dudar que podamos vencerla.
ERIKA.- ¡Tú dijiste que nosotros podíamos! ¿Lo recuerdas?
GERARDO.- (Poniéndose de pie) ¡Lo recuerdo perfectamente! ¿Crees que me gusta dudar? ¿Crees que no tengo miedo? ¿Crees que…?
CELADA.- ¡EXPELLIARMUS!
(La varita de Eduardo sale volando. Los chicos voltean la cabeza para ver).
CELADA.- Pagarás por entrometerte Ed. (Levanta la varita).
ERIKA Y GERARDO.- (Al mismo tiempo). Petrificus totalus.
(Celada queda petrificada al instante y cae al suelo).
GERARDO.- (Corriendo hacia Eduardo) ¿Te encuentras bien?
EDUARDO.- Sí. Ahora es tiempo de que se vayan. La petrificación no durará mucho.
ERIKA.- No podemos irnos. ¡Debemos detenerla!
EDUARDO.- No lo lograremos sin ayuda, y ustedes deben ir a buscarla.
GERARDO.- Accio varita. (La varita de Eduardo vuela hacia él y se la devuelve a su dueño). ¿Y tú qué harás?
EDUARDO.- La entretendré por un rato.
ERIKA.- Pero no podrá contra ella.
EDUARDO.- Solo la mantendré ocupada mientras ustedes buscan ayuda. ¡Vamos!
GERARDO.- ¡Estás loco si crees que te vamos a dejar contra esa cosa a ti solo!
EDUARDO.- Pero puedo más que ustedes. Les ruego que se vayan.
GERARDO.- ¡No lo haré!
ERIKA.- Gerardo, por favor.
GERARDO.- ¡He dicho que no!
EDUARDO.- Si no lo quieres hacer por las buenas Gerardo, lo harás por las malas. Soy tu profesor y te ordeno…
CELADA.- (Ya recuperada) PUGNEO MAXIMA.
(Eduardo reacciona rápidamente y se da la vuelta).
EDUARDO.- Scutum.
(Un escudo dorado aparece en el aire. Sin embargo, éste es roto por el hechizo de Celada, dándole a Eduardo y dejándolo tendido e inconciente en el suelo).
ERIKA.- ¡Oh, no!
CELADA.- (Furiosa) Ustedes me han causado demasiados problemas y no pienso soportarlo más. ¡Avada Kedavra!
GERARDO.- (Reaccionando rápido) ¡Scutum!
ERIKA.- (Al mismo tiempo que Gerardo) ¡Protego!
(En el aire se materializa un escudo de un blanco brillante por la combinación de los dos hechizos; y cuando la maldición asesina, de color verde, choca contra él, desaparece).
CELADA.- (Sorprendidísima) ¡Pero qué demonios! ¡Nada debería detener la maldición asesina! ¡NADA!
ERIKA.- Gerardo.
(Las puntas de las varitas de Gerardo y Erika brillan. La de la chica de un color rosa y la de Gerardo de azul).
GERARDO.- ¡Es ahora o nunca Eri!
ERIKA.- ¡De acuerdo!
GERARDO Y ERIKA.- (Al mismo tiempo y señalando con la varita a Celada) Sensi Oposti.
(Un rayo azul sale de la varita de Gerardo, y uno rosa de la de Erika. Ambos rayos se unen y dan origen a uno de un blanco brillante. Este rayo atraviesa a Celada, sacando de su interior una sombra negra que desaparece en medio de la luz).
GERARDO.- ¡Lo hicimos! (Cae al suelo inconciente).
ERIKA.- ¡Qué bien! (Cae también al suelo).

2 de marzo de 2012

El tótem, el centro de poder Act 3 - II

Okey, con un día de retraso, pero aquí está la continuación de esta historia. Cada vez nos acercamos más al final. Espero les guste esta escena ;D


Escena II
SALÓN DE HISTORIA
(Es viernes por la tarde. Erika y Alma se encuentran solas en el salón).
ERIKA.- Muy bien, repasemos. ¿Encantamiento Escudo?
ALMA.- Protego.
ERIKA.- ¿Inmovilidad total?
ALMA.- Petrificus Totales
ERIKA.- ¿De desarme?
ALMA.- Expelliarmus. (Cambiando de tema) ¿Dónde está Gerardo?
ERIKA.- No lo sé. Solo me dijo que nos veíamos aquí después de la cena.
ALMA.- (Preocupada) ¿Y si lo atrapó Celada?
ERIKA.- (Mirando hacia la puerta) Esperemos que no.
ALMA.- (Poniéndose alerta) ¿Qué es eso?
(Se oyen pasos que se acercan al salón. Erika y Alma levantan las varitas. La puerta se abre).
GERARDO.- (Entrando por la puerta) Muy bien…
ALMA.- (Apuntando a Gerardo) Locomotor Mortis.
(Gerardo cae al suelo al quedársele unidas las piernas).
GERARDO.- (Desde el suelo) ¿Se puede saber qué hacen?
ALMA.- (Muy apenada) ¡Ay, lo siento! Finite Incantatem.
GERARDO.- (Poniéndose de pie) ¡Gracias!
ERIKA.- ¿Dónde estabas?
GERARDO.- Documentándome.
ERIKA.- (Confundida) ¿Documentándote?
GERARDO.- Sí, con Edward. Me dijo que hoy todos los profesores irán a una cena organizada por la dirección. Solo un profesor se quedará para hacer guardia. Y adivinen quién es.
ALMA.- Celada.
GERARDO.- Así es. Preparo todo para que no hubiera profesores que se pudieran interponer. Lo que no sabe es que Edward también se va a quedar.
ERIKA.- (Un poco sorprendida) ¿Se va a quedar?
GERARDO.- Sí, prometió ayudarnos a vencer al nibelungo, ¿recuerdan?
ERIKA.- Bueno, supongo que no nos caerá mal un poco de ayuda por parte de un profesor.
ALMA.- ¿Y ahora qué hacemos?
GERARDO.- Esperar.
ERIKA.- ¡Oye Gerardo! ¿Tienes idea de cómo vamos a vencer a Celada?
GERARDO.- Éste… con el hechizo Sensi Oposti.
ERIKA.- ¿Sensi Oposti?
GERARDO.- Sí, ese.
ERIKA.- Okey.
(Erika se dirige hacia la ventana y Alma se acerca a Gerardo).
ALMA.- (En voz baja) ¿Sensi Oposti?
GERARDO.- (Evitando su mirada) Sí, exacto.
ALMA.- Es un hechizo inventado, ¿cierto?
GERARDO.- Pues sí, pero es la única forma que se me ocurre de vencer a Celada. La otra sería con la maldición asesina, pero dudo que logremos hacerlo.
ALMA.- ¿Y qué te hace pensar que tu hechizo funcionará?
GERARDO.- Pues significa “sentidos opuestos”, exactamente lo que la profecía pedía para derrotar a los nibelungos.
ALMA.- (Pensativa) Mmm…
ERIKA.- Oigan, vengan a ver.
ALMA.- (Acercándose a la ventana junto con Gerardo) ¿Qué pasa?
ERIKA.- (Señala hacia fuera). ¿Esa es Celada?
ALMA.- Sí. ¿Por qué se dirige hacia el tótem?
GERARDO.- (Como si acabara de comprender algo) ¡Oh my god!
ALMA.- ¿Qué te sucede?
GERARDO.- ¡El tótem! ¿Qué no lo ven? ¡Es ahí donde se oculta la energía mágica de la Escuela Mágica Preparatoria! ¡Por eso Celada se dirige hacia allá!
ALMA.- ¡Hay que detenerla!
ERIKA.- ¡Vamos!
(Los tres salen corriendo del salón con las varitas en mano).

17 de febrero de 2012

El tótem, el centro de poder Act 3 - I

Hola a todos. Les pido una atenta disculpa por haberme retrasado en la publicación de esta historia, pero con mis otras obligaciones no estoy seguro de en que día vivo. Pero bueno, vamos a la segunda publicación de este mes, donde se hace un descubrimiento importante. Espero lo disfruten ;D Y ya saben, para estar al corriente síganme en twitter (https://twitter.com/#!/GerardoSeamisai) o en facebook (https://www.facebook.com/#!/CMSeamisai).



ACTO III
Escena I
CUBÍCULO DE CELADA
(La decoración es muy simple, limitándose a un archivero en el rincón izquierdo y a un escritorio con un mantel hasta el suelo en el rincón derecho. Gerardo entra seguido de Erika, la cual parece nerviosa. Es sábado por la noche.)
ERIKA.- (Preocupada) ¡No deberíamos estar aquí!
GERARDO.- Tranquilízate Eri. Solamente quiero saber cuanto nos puso esa bruja en el trabajo.
ERIKA.- ¡Gerardo! No la llames así.
GERARDO.- Pues sabe usar magia, así que es bruja.
ERIKA.- Sí, pero no lo decías con ese sentido.
GERARDO.- (Mientras revisa los papeles que hay sobre el escritorio) ¡Cómo sea! Échame aguas por si viene alguien.
ERIKA.- De haber sabido que ibas a hacer algo así me hubiera ido a casa como Alma.
GERARDO.- (Con una ligera sonrisa) Entonces es una suerte que no les haya dicho nada, porque de lo contrario no me estarías ayudando.
ERIKA.- (Plantándose al centro de la habitación) ¡No es gracioso Gerardo! ¿Sabes lo que nos pueden hacer si nos descubren?
GERARDO.- Sí, lo sé. Por eso mismo te traje.
CELADA.- (Desde afuera) ¡Hasta luego profesor!
ERIKA.- (Volteando hacia la puerta) ¡Es Celada! ¿Ahora qué hacemos?
GERARDO.- ¡Por eso te dije que vigilaras! (Levanta el mantel). ¡Vamos! ¡Abajo!
(Erika lo obedece y ambos se esconden debajo del escritorio. Momentos después entra Celada.)
CELADA.- (Con un tono de voz mucho más jovial que el que suele usar, aunque también más áspero y grave) ¡Por fin libre! Creí que jamás me lo quitaría de encima. Pero en fin. (Se acerca a la pared izquierda). Es hora de dar aviso. Chiamo Obscuritas.
(Un espejo se materializa en la pared de la izquierda. No obstante, no refleja la habitación; solamente muestra sombras negras.)
NIBELUNGO.- (Desde el espejo) ¿Qué ha pasado?
CELADA.- ¡Está casi listo, señor!
NIBELUNGO.- ¿En serio?
CELADA.- Sí, si usted lo desea puedo destruir la fuerza mágica de la EMP el próximo fin de semana.
NIBELUNGO.- Eso sería perfecto. Así saldríamos finalmente de este asqueroso espejo.
CELADA.- No se preocupe señor. El próximo viernes será libre de nuevo, y el mundo quedará bajo sus pies.
NIBELUNGO.- Eso sería fantástico. Sigue actuando como hasta ahora, y así nadie sospechará.
(El espejo se desvanece).
CELADA.- ¡Pobre maestra Celada! No tenía ni idea de lo que le esperaba cuando compró ese espejo. Lo bueno es que a partir del viernes ya no tendré que fingir más, podré volver a ser Enriza, fiel luchadora de las fuerzas del mal.
(Celada se retira de su cubículo).
GERARDO.- (Con acento español) ¿Has escuchado eso?
ERIKA.- (Saliendo de abajo del escritorio) Sí, y ¿por qué hablas así?
GERARDO.- (Saliendo también de debajo de escritorio y recuperando su acento normal) No lo sé.
ERIKA.- (Preocupadísima) ¡Esto es gravísimo! Tenemos que dar aviso a las autoridades.
GERARDO.- ¿Para qué?
ERIKA.- ¿Cómo que para qué? ¿Oíste lo que dijo Celada?
GERARDO.- Sí, lo escuché perfectamente. Pero, ¿crees que alguien nos crea que es un nibelungo? Recuerda que Celada lleva años en la escuela, y no es precisamente un secreto que la odiamos. El director pensará que nos lo hemos inventado para que la echen.
ERIKA.- Creo que el término “la odiamos” es un poco fuerte. Y si no se lo decimos a nadie, ¿qué hacemos?
GERARDO.- (Se queda pensativo antes de responder) La detendremos nosotros.
ERIKA.- (Sorprendida) ¿Nosotros? ¿Estás loco?
GERARDO.- Tal vez, pero no se me ocurre una mejor idea.
ERIKA.- Pero nosotros no tenemos el poder necesario para vencer a un nibelungo. Estamos hablando de una amenaza de proporciones cósmicas. ¡Con trabajo pasamos los exámenes y tú quieres vencer a un nibelungo!
GERARDO.- Sé que tenemos el poder para vencerla.
ERIKA.- (Tratando de hacer entrar en razón al chico) Gerardo…
GERARDO.- Alma, tú y yo tenemos el poder para vencerla, estoy seguro.
ERIKA.- ¿Estás diciendo que nosotros poseemos esos “sentidos opuestos”?
GERARDO.- Todo en esta vida sucede por alguna razón. No fue una casualidad que encontráramos la profecía poco antes del ataque; lo hicimos porque somos nosotros quienes debemos detenerla.
ERIKA.- Supongamos que tienes razón. ¿Cómo la venceremos?
GERARDO.- Pues tenemos solamente una semana para averiguarlo.

4 de febrero de 2012

El tótem, el centro de poder Act 2 - V

Lamento el retraso en la publicación de esta entrada, pero con el regreso a clases solo tenía cabeza para la escuela. Pero bueno, aquí está la parte que les debía. Espero les guste. Es la última parte de lo que considero el acto dos, ya que como se darán cuenta al final de esta escena parece que las cosas se resuelven, al menos de momento.


Escena V
AFUERA DEL LABORATORIO DE BIOLOGÍA
(Es lunes. En la puerta del laboratorio hay una hoja en la que se anuncia que el profesor Eduardo no dará clases ese día. Erika, Alma y Gerardo se encuentran solos, hablando en voz baja).
ALMA.- ¿Y cómo estás tan seguro de que no es él?
GERARDO.- Pues…
ERIKA.- ¡Ya dinos!
ALMA.- Sí, cuéntanos lo que pasó.
GERARDO.- Pues fui al gato, como habíamos quedado. Ya llegué y me puse a buscar a Edward. Me tardé bastante. Finalmente lo encontré sentado con unos amigos. Lo saludé y me invitó a sentarme. Lo hice, y sus amigos hicieron caras muy raras. Uno a uno fueron desapareciendo. Empezamos a platicar, y yo le hice beber varias copas…
ALMA.- Y le dijiste que te llevara a su casa.
GERARDO.- No encontraba la manera de pedírselo, pero no fue necesario.
ERIKA.- ¿Cómo que no fue necesario?
GERARDO.- Él me invitó.
ALMA.- ¿Y se supone que no encontraste nada en su casa?
GERARDO.- No llegamos a su casa.
ALMA.- ¿Cómo que no llegaron a su casa?
GERARDO.- Bueno, digamos que hice algo en el carro, y él se dio cuenta de que yo no quería realmente ir a su casa.
ERIKA.- Pero entonces ¿cómo estás tan seguro de que no es él?
GERARDO.- Él me lo dijo.
ERIKA.- (Un poco alterada) ¿Cómo que él te lo dijo?
GERARDO.- Lo que pasó fue que me preguntó el porqué hacía aquello si era obvio que no quería, y yo acabé contándole todo.
ALMA.- (Sorprendida) ¿Y qué pasó entonces?
GERARDO.- Me preguntó si de verdad creía yo que él era un nibelungo.
ERIKA.- ¿Y tú le respondiste…?
GERARDO.- Lo dudé un poco, pero después comprendí que él no podía serlo, y así se lo dije. Me dijo que si algún día encontrábamos al nibelungo, él haría lo posible para ayudarnos a vencerlo.
ALMA.- Entonces estamos donde empezamos.
ERIKA.- Peor, diría yo. Después de esto no sabemos si es Eduardo o no.
GERARDO.- Ya te dije que no lo es.
ERIKA.- ¿Y cómo estás tan seguro si no pudiste averiguarlo?
GERARDO.- Sus ojos me lo dijeron, y recuerda que la mirada nunca miente. (Bromeando) Y si eso se te hace poco, también tienes que recordar que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y él iba bastante tomado.
ERIKA.- ¡Qué gracioso!
GERARDO.- Además está el hecho de que la profecía contradice la teoría de que sea Edward.
ERIKA.- ¿Pero cómo que la contradice? Si tú mismo dijiste…
GERARDO.- (Interrumpiéndola, aunque con voz tranquila) En realidad me equivoqué. La profecía dice que los nibelungos llegarían de forma inesperada, y la llegada de Edward la esperaba la profesora Esperanza.
ERIKA Y ALMA.- (Pensativas) Mmm…
ALMA.- ¿Y qué se supone que hagamos?
ERIKA.- Supongo que regresar a nuestra vida normal.
ALMA.- ¿Y los nibelungos?
ERIKA.- Bueno, hasta que no se revelen no podemos hacer nada. Además, podrían faltar años para que se cumpla la profecía.
GERARDO.- Y para ese entonces ya no estaremos aquí.
ALMA.- A menos que seamos maestros.
ERIKA.- Bueno, creo que entonces deberíamos hacer la tarea de Ética.
GERARDO.- ¿Para qué? Si nunca la revisa. Me preguntó a quien se le habrá ocurrido inventar “Ética Mágica”.
ALMA.- A alguien que no tenía nada mejor que hacer.
ERIKA.- Bueno, ¿y qué se supone que hagamos?
ALMA.- Pues lo de siempre: nada.
(Momento de silencio).
GERARDO.- ¿Y si nos ponemos a inventar materias?
ALMA Y ERIKA.- ¡Gerardo!
GERARDO.- Okey, era solo una idea.
(Momento de silencio).
GERARDO.- ¿Me imaginan a mí de profesor?
(Alma y Erika se carcajean)
GERARDO.- ¿Qué? ¿Qué dije?

15 de enero de 2012

El tótem, el centro de poder Act 2 - IV


¡Hola a todos! Espero que les esté yendo bastante bien en este año que va empezando. Es quince, y toca una nueva escena de esta historia. Espero les guste. Creo que en esta escena se develan muchas cosas.

Escena IV
BIBLIOTECA (5º NIVEL)
(Ha pasado una semana desde el altercado. Es casi de noche, y Gerardo se encuentra sentado solo en una mesa. Tiene un libro allí, pero por lo visto no tienen intención de usarlo).
GERARDO.- (Con la mirada perdida) Erika tiene razón, soy un idiota. La verdad no sé que hago aquí, si ni siquiera puedo hacer la tarea. Bueno, aunque por otra parte no sé de que me va a servir, si de todas formas no voy a participar. Y aunque lo fuera a hacer, todavía me queda el fin de semana. Tal vez solo intento despejarme. Esperaba arreglar las cosas con Erika ese mismo día, mas no hice nada. ¡Pero mi corazón no se puede equivocar siempre! ¿O sí? No sé que pensar. (Toma el libro de la mesa). “Historia de la Escuela Mágica Preparatoria”. Espero que me ayude con el trabajo para Celada. (Se queda viendo atentamente el libro).
(Dos personas aparecen por la escalera. Son Erika y Alma, quienes miran a Gerardo y cuchichean entre sí).
ALMA.- Ya ve.
ERIKA.- Pero no sé que decirle.
ALMA.- (Un poco enojada) Llevas toda la semana así Erika. A este paso nunca van a hacer las paces.
ERIKA.- Okey, ya voy. Solo espero que no nos volvamos a pelear.
(Erika camina hacia Gerardo seguida de Alma. Gerardo no se da cuenta de su presencia hasta que ya están muy cerca).
ERIKA.- ¡Hola!
GERARDO.- ¡Hola!
ALMA.- (Tomando asiento) ¿Qué haces?
GERARDO.- La tarea de historia.
ERIKA.- (Interrumpiendo) Gerardo, siento lo de la semana pasada.
GERARDO.- No te preocupes, sé que no era tu intención herirme. Y yo también lo siento, por comportarme como un idiota. Así que supongo que estamos a mano.
(Erika sonríe y se sienta frente a Gerardo).
ERIKA.- ¿Y encontraste algo sobre la profecía?
GERARDO.- (Abriendo el libro al azar y sin ver) No. Empiezo a creer que tenías razón al decir que todo fue un invento de Esperanza. Además, aunque fuera cierto, ¿qué es lo peor que puede pasar?
ALMA.- (Leyendo) “El mundo quedará bajo el poder del mal”.
ERIKA.- (Asustada) ¿De qué hablas?
ALMA.- (Señalando el libro) Solo leía.
GERARDO.- (Mientras lee) ¿Pero qué es esto?
ERIKA.- No tengo idea, pero si buscas lo de la tarea de Historia está por la página…
GERARDO.- (Lanza un chillido de emoción). ¡No puedo creerlo!
ALMA.- ¿Qué?
GERARDO.- (Emocionadísimo) ¡Es la profecía!
ERIKA.- (Sorprendida) ¿Qué?
GERARDO.- Sí, oigan. (Se pone a leer) “El regreso de los nibelungos. Si bien los nibelungos son provenientes de Europa, estos volverán a alzarse aquí, en la Escuela Mágica Preparatoria; esto de acuerdo con una antigua profecía. Según ésta, en el momento de su creación la EMP conjuró poderosas fuerzas mágicas que los nibelungos detestan y prometieron destruir. Para este propósito, las fuerzas de los nibelungos llegaran a la Escuela de forma inesperada, de improviso. Lentamente buscaran la forma de acabar con la energía mágica de la EMP, y una vez que ésta esté extinta, el mundo quedará bajo el poder del mal. Solo hay una forma de detener esta amenaza: “Un poder proveniente de Sentidos Opuestos”. (Extrañado) ¿Sentidos Opuestos?
ALMA.- ¡Eso es… terrorífico!
ERIKA.- (Sin dejarse impresionar) No entiendo su relación con Eduardo.
GERARDO.- (Repitiendo) “¡De una forma inesperada!” ¡Eso fue lo que dijo Esperanza! Por eso estaba tan preocupada.
ERIKA.- (Pensativa) Puede ser. ¡Ojala hubiera alguna forma de descubrirlo!
GERARDO.- Tal vez… si pudiéramos seducirlo.
ERIKA.- (Confusa) ¿Seducirlo?
GERARDO.- Sí, por como lo he visto actuar en las clases es la clase de persona que te da lo que quieras si te dejas hacer lo que él quiera.
ALMA.- ¿Pues cómo actúa en las clases?
GERARDO.- ¿Qué no has visto como se le queda viendo a Eric, David y a tu príncipe verde?
ERIKA.- Bueno, aunque así fuera, ¿cómo se supone que nosotros vamos a seducirlo?
ALMA.- Pues es obvio. (Los otros dos voltean a verla). Eduardo es gay, así que Gerardo tiene que seducirlo.
(Momento de silencio).
GERARDO.- Are you crazy?
ALMA.- (Sonriendo) Un poco, pero es lo más lógico.
GERARDO.- ¡Por supuesto que no! (Voltea a ver a Erika). ¿Verdad que no?
(Erika no contesta enseguida. Parece pensar detenidamente).
ERIKA.- (Después de un rato) Creo que Alma tiene razón.
GERARDO.- (Totalmente atónito) ¿Cómo qué crees que tiene razón?
ERIKA.- Bueno, necesitamos descubrir la verdad para poder detenerlo a tiempo.
GERARDO.- ¡Pero Erika! Tú misma estás en contra de las relaciones homosexuales.
ERIKA.- Sí, lo sé, pero estamos hablando de seguridad mundial. Además, solo te estoy pidiendo que te asegures que te lleve a su dormitorio, no que hagas algo más.
ALMA.- ¿Para qué a su dormitorio?
ERIKA.- Porque ahí debe haber pruebas.
GERARDO.- Erika, si hago que me lleve a su dormitorio es obvio que va a haber algo más.
ERIKA.- No importa, después de todo nunca haces lo que te digo. (Gerardo luce ofendido). Hay que empezar a planear todo.
ALMA.- Mañana Eduardo estará en el gato bailarín.
GERARDO.- ¿Cómo lo sabes?
ALMA.- Oí que Lucy se los decía a sus amigas en el baño. Estaba planteándose si emborrachar a Eduardo sería una buena idea para obligarlo a hacer lo que ella quisiera.
ERIKA.- Bueno, entonces Gerardo tiene que ir a ese antro mañana, bien arreglado, y convencer a Eduardo para que lo lleve a su casa.
GERARDO.- ¿Y cómo le hago?
ALMA.- Sigue el plan de Lucy.
ERIKA.- Sí, y así no tendrás que seducirlo ni nada por el estilo.
GERARDO.- (Como si estuviera ausente) ¡Es una locura!
(Momento de silencio).
ALMA.- (En voz baja) ¿En serio se le queda viendo a Lechuga?

1 de enero de 2012

El tótem, el centro de poder Act 2 - III

Nuevo año acaba de empezar. En este año quiero terminar muchos de mis proyectos de escritor, y con base en eso, lo primero será acabar de publicar esta historia. ¿Y qué les parece si continuamos este año, para poder acabar con esta primera parte de Escuela Mágica Preparatoria?


Escena III
JARDINES
(Alma y Erika se encuentran en la barda de la última vez. Ambas lucen preocupadas).
ALMA.- ¿Qué le irá a hacer?
ERIKA.- No lo sé.
ALMA.- Ojala no le haga nada.
ERIKA.- Pues si le hace algo se lo tienen bien merecido. Debió de haber hecho la tarea
ALMA.- Tú también has faltado con tares.
ERIKA.- Sí, pero nunca se me ocurriría no llevarle una tarea a un profesor como Eduardo. Mira que si hubiera sido con el de Mate o Canella, pasa.
ALMA.- Bueno, pero de todas formas no hubiera sacado más de uno.
ERIKA.- Nosotras sacamos cinco. Además, no solo fue la tarea. Dime, ¿a quién se le ocurre dormirse a mitad de clase? ¡Hasta se puso a roncar!
ALMA.- Bueno, acepto que eso no fue muy prudente, pero… (Se queda callada un momento, y luego señala hacia un extremo). Mira, ahí viene.
(Gerardo entra por donde señala Alma. Tiene grandes ojeras y no para de bostezar. Se acerca a las chicas).
ALMA.- ¿Qué pasó?
GERARDO.- Solo me regañó.
ERIKA.- ¿Qué te dijo exactamente?
GERARDO.- Me dijo que tenía que preocuparme más por mis deberes sino quería terminar como un don nadie. Me dijo que no entendía como era posible que no hubiera hecho nada si era evidente que había estado toda la noche en vela. Luego me dijo que si tenía algún problema podía confiar en él, y… (Gerardo se queda viendo atentamente su mano derecha).
ERIKA.- ¿Y qué, qué más te dijo?
GERARDO.- (Con la vista todavía en su mano) Pues me dijo que ya me podía retirar, porque llegó Sara.
ALMA.- ¿Y por qué miras así tu mano?
GERARDO.- (Moviendo la cabeza como si intentara despejarse) No, por nada. (Bosteza) Creo que el sueño me provoca alucinaciones.
ALMA.- ¿Y por qué tienes tanto sueño?
ERIKA.- Sí, ¿eh? Si ayer te fuiste a dormir temprano.
GERARDO.- No me fui a dormir.
ALMA.- ¿Entonces?
GERARDO.- Estuve revisando el acervo nuevo.
ERIKA.- (Gritando) ¿QUE HICISTE QUÉ?
GERARDO.- (Reprendiéndola) Baja la voz, ¿quieres? No tengo ganas de que la escuela entera lo sepa.
ERIKA.- Te había dicho que lo olvidaras.
GERARDO.- (Mirándola fijamente) Sí, lo sé. Y de haber sabido que no iba a encontrar nada te hubiera hecho caso.
ERIKA.- ¿Sabes cuál es tu problema?
GERARDO.- (En tono retador) ¿Cuál?
ERIKA.- (Realmente enojada) ¡Qué nunca escuchas a nadie! ¡Todo lo que te entra por un oído te sale por el otro!
GERARDO.- (También enojado) Pues siento no haberla escuchado su majestad, pero la voz de mi corazón me parece más importante.
ERIKA.- ¿Ah, sí? Pues si te dieras cuenta de hacia donde te lleva tu corazón, tal vez lo pensarías un poco.
GERARDO.- ¿A qué te refieres?
ERIKA.- (Recuperando un poco la calma) A que tu corazón solo te hace sufrir. Probablemente sea masoquista.
GERARDO.- (Un poco confundido) ¿Masoquista?
ERIKA.- Sí. Ayer te pudiste haber metido en un buen problema.
GERARDO.- Pero no lo hice, eso es lo importante.
ERIKA.- Yo no estaría tan segura. La tarea de Biología ya es un problema, y parece que tu corazón es el que te lleva a realizar tantos hechizos sin control, los cuales en la mayor parte de los caso no tienes ni idea de cómo revertirlos. Y eso sin contar tus problemas amorosos. Solo a un idiota se le ocurriría fijarse en…
ALMA.- (Interrumpiendo) ¡Ya basta!
GERARDO.- (Realmente herido. Una lágrima se asoma por uno de sus ojos). ¡Tienes razón! Soy un idiota, por eso y por muchísimas cosas más. Lo mejor será que me vaya de aquí.
ERIKA.- (Molesta por ser malinterpretada) Yo no quise decir eso.
GERARDO.- (A punto de llorar) Lo sé, pero hasta que no te demuestre que puedo hacer lo correcto escuchando a mi corazón… (Toma sus cosas). Adiós. (Se va).
ALMA.- (Un poco agresiva) ¿Era eso lo que querías?
ERIKA.- No. (Se queda callada un momento). Ya haremos las paces más al rato.